Entrevista desde Francia con Charlotte Carlotari

Charlotte Carlotari es una artista polifacética que ha dedicado su vida al teatro, la música y la pedagogía artística. Con una carrera que abarca desde la danza clásica hasta el teatro del movimiento, pasando por su personaje de payaso, Charlotte ha trabajado fusionando disciplinas artísticas y utilizando el arte como una herramienta de transformación social. Actualmente radicada en Francia, Charlotte sigue desarrollando proyectos innovadores, como conciertos participativos para bebés, y ha fundado la asociación Cuerda Rota, que promueve la inclusión y la interculturalidad a través del arte.

1. Para empezar, cuéntanos un poco sobre ti. ¿Quién es Charlotte Carlotari y cómo fueron tus inicios en el mundo del arte?

Soy Charlotte Cémon Hatton, alias Carlota Ri en las redes, aunque también me llaman Cuerda Rota o Angustia Cemonotone (mi payasa). Mis inicios en el mundo del arte fueron cuando era pequeña, desde los 6 años. Fui alumna del Conservatorio de Le Mans, en danza clásica, piano y solfeo. Después seguí cursos de danza africana y teatro. Cuando descubrí el teatro, supe que ese sería mi camino.

Más adelante, encontré el teatro del movimiento, influenciado por la pedagogía de Lecoq, lo que me llevó a trabajar en el arte del payaso. Mientras comenzaba con el teatro, trabajaba también como pedagoga en una escuela primaria, donde daba clases de expresión corporal. Además, estudiaba psicología a distancia en la Universidad de Rennes. Luego, obtuve la licenciatura en psicología en Niza, donde descubrí el teatro de máscaras con la comedia del arte.

2. Sabemos que tu carrera ha tenido varias etapas ¿Cómo ha sido tu evolución artística?

Después de vivir experiencias artísticas muy ricas en España durante 5 años, donde estudié el teatro del movimiento, el payaso y el canto, regresé a Francia y trabajé en el ámbito social y educativo. Impartía talleres de teatro para varios públicos: personas con discapacidades, migrantes y estudiantes de la Education Nationale.

Después de algunos años, me matriculé en una escuela de música para retomar el piano y el canto. Allí, descubrí un flyer sobre la formación universitaria de músico intervenante, y pensé que sería una buena forma de profundizar mi implicación en el arte. Me preparé para el examen de acceso a la universidad de Tours, donde obtuve el diploma de Músico Intervenante en el ámbito escolar y la educación musical.

En paralelo, durante la pandemia, el trabajo artístico se ralentizó, pero pude dar mis primeros conciertos en solitario y participé con mi payasa en el festival Printemps des Poètes (la primavera de los poetas). También realicé un montaje musical en colaboración con un escultor.

3. Regresaste a la música tras un tiempo centrada en otras disciplinas artísticas. ¿Qué papel ha jugado la música en tu evolución como artista y qué te motivó a seguir desarrollándote en este campo?

Efectivamente, regresé a la música para desarrollar mi trabajo sobre el payaso. Me di cuenta de la importancia que la música tiene en mi vida. Creo que me salvó, en muchos sentidos. La música te permite conectarte con el mundo y con los demás, incluso cuando no puedes comunicarte en su idioma. Además, gracias a la música, he hecho encuentros únicos e inolvidables, los cuales han sido fundamentales para construir mi camino artístico.

Siempre he estado interesada en la «contracultura», la que nace en los rincones «underground», la del pueblo, de la calle. Pero este interés siempre ha ido de la mano con un profundo respeto por los lugares más académicos y clásicos. Mi búsqueda creativa se ha orientado a fusionar diferentes expresiones artísticas. Así, he logrado crear a partir del teatro y la música, y ahora sigo explorando la integración del circo, la danza y la música en mis proyectos artísticos.

4. Además de ser profesora de música y teatro, estás desarrollando un espectáculo-concierto participativo para bebés. ¿Cuál es tu enfoque al trabajar con niños tan pequeños en un entorno musical?

El proyecto de conciertos para bebés comenzó durante mi formación en el CFMI (Centro de Formación de Músicos Intervenantes). Junto a dos compañeras, montamos un espectáculo para bebés que representamos en varias escuelas infantiles de Tours. Fue increíble constatar cómo los bebés pueden comunicarse a través del juego musical.

Además, imparto talleres de “despertar musical para bebés”, en los que propongo actividades como escuchar música en vivo, explorar instrumentos, experimentar con materiales y su sonido, así como realizar ejercicios de expresión corporal y pintura con música. Trabajar con bebés es encantador, y este tipo de proyectos también es apreciado por los padres, convirtiéndose en una experiencia para todas las edades.

6. Sabemos que musicalizaste algunos poemas ¿Cómo fue el proceso de transformar poesía en música?

Al leer un poema, inmediatamente siento su ritmo y musicalidad. La prosodia ya está presente en el texto, y simplemente la transformo con mi voz. Luego, encuentro la melodía que se ajusta a mis emociones, o a veces, creo una armonía que guía el poema hacia una melodía. Para los textos de Ana Elena Pena, trabajo de esta forma. Para los textos de Sylvain Barbé, suelo hacer algunos ajustes, ya que sus textos son más largos, casi como pequeñas novelas. Hago algunos cortes o elijo palabras para mantener el impacto necesario en una canción.

Lo que más me gusta de este trabajo es la inmersión en el universo de cada autor, hasta llegar a crear una propuesta musical que sirva al texto y le añada una interpretación casi teatral.

7. Has fundado la asociación «Cuerda Rota» ¿Cuál es el objetivo principal de la asociación?

Cuerda Rota se estructuró formalmente como una asociación en 2023, pero la idea surgió mucho antes, a partir de un encuentro con músicos bolivianos en Valencia. En esa época, trabajaba como profesora de teatro en el Instituto Francés y la Alianza Francesa. Colaboré con Gustavo Orihuela, un violinista y musicoterapeuta y Carina Asenci (violonchelista) quienes participaron conmigo en el montaje del espectáculo bilingüe (francés-español) Melodías en subsuelo, que actuamos en el Festival Europeo de Idiomas en Murcia. Más tarde, este proyecto fue presentado en el Festival de la Francofonía en Sevilla. Desde entonces, Cuerda Rota ha desarrollado varios espectáculos participativos, tanto para niños como para otros públicos, como Shipum y El jardín encantador, que también fueron representados en el Festival de la Francofonía en Sevilla.

Además de nuestros proyectos artísticos, hemos desarrollado talleres para migrantes en el centro Ceimigra de Valencia, así como en hospitales y escuelas infantiles. El objetivo de Cuerda Rota es hacer accesible la expresión artística a todos, sin importar género, características sociales, origen cultural o estado físico o mental.

8. Mencionaste que trabajas en proyectos bilingües en español y francés. ¿Cómo es tu enfoque al integrar ambas lenguas en tu trabajo?

Trabajo en escuelas infantiles junto a mi hija, que también es bilingüe. En los talleres musicales para bebés, usamos música del mundo y clásica, con un guion en español. Hemos notado que los bebés entienden igual de bien, independientemente de su lengua materna, gracias a la música y el teatro del movimiento. Este trabajo no solo fomenta el entendimiento, sino también la apertura cultural. Buscamos combatir las formas de discriminación desde una edad temprana.

Con personas que enfrentan dificultades sociales o discapacidades, la música y el teatro proporcionan herramientas poderosas para la comunicación y la inclusión. La transversalidad de las disciplinas artísticas es fundamental para nuestra misión, y estamos convencidos de la capacidad transformadora del arte en el desarrollo humano y el cambio social.

9. ¿Qué proyectos futuros tienes en mente o en los que estás trabajando actualmente?

Estamos trabajando en la publicación de un libro en autoedición que incluirá textos de Ana Elena Pena traducidos al francés, y de Sylvain Barbé traducidos al español, con la ayuda de Christine Comiti, colega del Instituto Francés. El libro también contará con fotos de Stéphane Charpentier, y partituras escritas a mano de mi música para darle un toque artesanal.

A largo plazo, queremos fortalecer nuestros lazos con Bolivia y colaborar con artistas bolivianos en proyectos sobre el bilingüismo, explorando nuevas formas de interculturalidad. Buscamos compartir técnicas teatrales y musicales, así como seguir fusionando disciplinas artísticas en escena.

10. Para terminar, ¿qué consejo le darías a los jóvenes artistas que están buscando su propio camino creativo o que enfrentan dificultades en su carrera?

¡Aie! No sé si tengo autoridad para dar consejos, pero creo que lo más importante es mantener viva la curiosidad, continuar formándose y aprendiendo las técnicas artísticas. Las dificultades son parte del camino de cada uno. Hay que creer en lo que se hace, perseverar y, sobre todo, cuidar el cuerpo y la mente. La creatividad no tiene fin; se sigue desarrollando hasta el último suspiro.

Charlotte Carlotari en redes sociales:

Facebook: @cuerda.rota.1

Instagram: @cuerdarotaandco, @angustiacemonotone

Deja un comentario

Tendencias